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lunes, 2 de diciembre de 2013

NO PODRÁN CALLAR MI VOZ

Recuerdo el pasado 11 de marzo de 2004 como el día en que mi corazón se fracturó en pedazos. La mezcla de dolor intenso sumado a mi enorme cariño hacia la ciudad de Madrid, crearon en mí una disyuntiva tremenda. En medio de ese caos de emociones confusas y adversas escribí un mail que puse en circulación por toda la red, con la esperanza de que volviera a mi algún día.

Hoy he recordado aquel momento porque en este post trato de defender la idea que ya apoyé entonces: no podrán callar mi voz…

La Constitución Española, en su artículo 20 reconoce y protege el derecho A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

Sin embargo, me sigo preguntando si, realmente, ésta es una sociedad demócrata, en la que nos movemos como seres libres, con derecho a apoyar nuestras creencias.

En el año 2004 pensé que el terrorismo podía acabar con la vida, pero que la palabra jamás podría ser silenciada.

Años de recorrido han probado que hay personas dispuestas a seguir alzando su voz. Porque hablar es la fortaleza que puede mantener viva los ideales.

Ahora bien, ¿realmente el estado de derecho es una garantía que apoya a mi expresión?

El 29 de noviembre de 2013, un miembro de las NNGG de Madrid escribió el siguiente tweet: “La valla de Ceuta y Melilla debería de estar electrificada y si no con todos los medios posibles para que NADIE la atraviese”.

Esta aparente simpleza fue un buen motivo de colapso de las redes y, seguidamente, de ciertos medios de comunicación.

Desglosando el comentario, me parece oportuno señalar que NO leo por ninguna parte que esa observación haga alusiones xenófobas. Es decir, no me parece, en absoluto, que la sentencia esté diciendo que los inmigrantes ilegales deberían ser electrocutados. Tampoco me parece que el hecho de poner una valla electrificada sea sólo para un lado de la frontera, dando lugar en nuestras mentes retorcidas a la idea de que te electrocutas si vienes, pero no si vas.

Por supuesto, como era de prever, las reacciones no tardaron en llegar:

Público.es: “Un miembro de NNGG pide que la valla de Melilla esté electrificada”

Huffpost.com: “L.M.S., de NNGG, propone electrificar la valla de Melilla”

ElPlural.com: “A un cachorro popular no le basta con las cuchillas y propone electrificar las vallas de Ceuta y Melilla”

Ecodiario.eleconomista.es: “Un miembro de NNGG del PP y amigo de Carromero pide electrifiquen la valla de Melilla”

ElPaís.com: “Un cachorro del PP pide electrificar las vallas de Ceuta y Melilla”

Desde mi humilde opinión e intentando un análisis frío y objetivo tanto de los comentarios como de las noticias, me vienen tres cosas a la cabeza.

La primera es que, me estoy preguntando si no sería mejor quitar, directamente, las vallas fronterizas para no provocar ningún tipo de daño contra la salud e integridad de nadie y, de ahora en adelante, utilizar como técnica disuasoria el razonamiento.

Es más, el diario El Mundo publicó el pasado 18 de junio de 2013 el siguiente titular: “La frontera de Melilla, con valla eléctrica y frenos a prueba de coches kamikaze”, haciendo alusión a las nuevas medidas tomadas por el Ministerio del Interior para mejorar la seguridad en la frontera con Melilla.

La medida de electrificar una valla es cuestión de seguridad nacional. Electrificar una valla no es electrocutar seres humanos. Además, habría que analizar el tema del voltaje porque, al parecer, se habla de baja tensión apoyando la disuasión frente al asesinato.

En segundo lugar, y viendo el cáliz que van tomando los titulares de prensa, la jugada me suena más a una herramienta política que lo que un niño de las NNGG pueda realmente decir… ¿Qué es más importante? ¿Sus palabras o que sea un miembro del PP? ¿Sus palabras o que sea amigo de Carromero?

¿Soy la única persona cansada de que la supuesta libertad de expresión se manipule al antojo periodístico como un arma política arrojadiza?

Y para terminar, lo que considero más crucial de todo, ¿alguien conoce las consecuencias de haber magnificado semejante comentario? ¿Dónde están en las redes, prensa y noticieros las amenazas recibidas por el miembro de las NNGG?

@JAVI1913: “puto nazi de mierda, habría que electrificarte los huevos cabronazo”

@Lisergia; “si te cojo yo cerca de la valla, también ibas a acabar llorando en un arbusto, hijo de puta”

@DeSchammte: “PROPONGO: Le conectamos en la frontera a dos cables de electricidad. El que le agreda se quedará pegado, SEGURIDAD REFORZADA”

Y así un sinfín de notas violentas que han llevado al partido a recomendar a su miembro que no salga de su casa.

¿Debe esconderse? Un ciudadano español que ha realizado un comentario libre y abierto acerca de su postura en materia de seguridad nacional es coartado en su libertad de expresión y en su derecho más importante, el derecho a la vida, porque las razones políticas pesan más que la objetividad de los hechos.

Obviamente ningún diario ni cadena de televisión se ha puesto en contacto con este chico para pedirle que explicara qué quería decir con su ya famoso tweet.

En sus palabras yo no leo odio, ni insultos, ni rechazos. Pero eso poco importa cuando en este país nos encanta el candelero; nos apasiona poder decir que si alguien es de derechas es facha, nazi, asesino.

Y la verdad del asunto es que ya poco importan las creencias e ilusiones porque no podemos pensar en alto, porque la libertad de expresión es un simple papel mojado en una bella carta magna en la que ya muy pocos creen.




¿Encerrado en casa por ser estudiante de Derecho de la UCM? ¿Encerrado en casa por ser miembro de las NNGG? ¿Encerrado en casa por ser amigo de Carromero? ¿O encerrado en casa porque ahí fuera están todos los cobardes que pueden servirse de insultos, amenazas y agresiones por su incapacidad para ayudar a construir una auténtica sociedad civilizada?

Y los que se llaman liberadores de los derechos humanos son los mismos que pueden amenazar con palizas. ¿Sólo los inmigrantes tienen derechos? Pero no hay derechos para las personas que viven a este lado de la valla. Una valla que ya no importa de qué material esté hecha porque lo peor de todo no es la frontera entre un país y otro, es la línea que cruza la mente estrecha de quienes no están dispuestos a aceptar a los que no compartan sus ideas.

Es más fácil increpar que dejar hablar. Es más fácil dejarse llevar por lo que los medios nos quieren mostrar que razonar por nosotros mismos.

Pero a mí no. Hoy, como en aquel 11 de marzo de 2004, lo vuelvo a decir alto: NO PODRÁN CALLAR MI VOZ.


B.R. Madrid, 2 de diciembre de 2013

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