Este es el blog de los que se expresan con libertad y sin miedo, de los que defienden sus ideales y admiten los ideales de los demás. Este es el blog de los que se expresan en ausencia de colores e ideologías de ningún tipo, de los que respetan y de los que buscan un mundo mejor

domingo, 2 de marzo de 2014

LADRONES DE SUEÑOS

Si un ladrón entra por el tejado de un edificio y desbalija el ático, no quiere decir que un ciudadano que pasea simultáneamente por la planta baja vaya a robar en el primero.

Ni siquiera estaría justificado que la policía, a modo de prevención, detuviese al ciudadano con la “excusa” de: como no podemos saber cuáles de todos los hombres que pasean pretenden robar el edificio, lo mejor es no permitir pasear a ninguno.

Por desgracia, debido al interés que se ha tomado unos cuantos en este país de apropiarse de los bienes ajenos, la palabra FORMACIÓN se ha desvirtuado hasta grados extremos.

Creo que tiene que ver con que algunos sindicatos en algunas zonas se pegasen grandes fiestas, no exentas de lujos y ostentosidades, a cargo de la formación. Creo que también tiene que ver con que ciertos políticos abriesen cuentas en Suiza y las fuesen llenando con fondos malversados…

Yo soy Pedagoga con todas las letras. Me licencié en Pedagogía, Hice un Máster de Estudios Avanzados de Pedagogía, Proseguí con mis estudios de doctorado y me consagré laboralmente a la misma profesión. Y desde que comencé mi andadura por el mundo de la formación y hasta nuestros días, no sólo la he amado, sino que he creído en ella. Creo firmemente en el valor de educar y en la importancia que tiene para adquirir ventajas competitivas. Tanto, que he formado en todos aquellos aspectos en los que me ha sido posible. He trabajado con niños y también con adultos. Formo a responsables de otras formaciones, formo en empresas y también en la universidad. Y siempre me halaga ver la cara de incipiente admiración y deseo de saber. Las caritas de los jóvenes universitarios que, como yo, creen en la Pedagogía.

Dirijo mi propia empresa de formación. Desde el comienzo de la crisis los sufrimientos han sido inmensos; pero esto a nadie le importa, porque como todos estamos igual, cada ser con su historia individual se diluye completamente. Tanto, que a la administración no lo preocupa; tanto que los dirigentes suelen pensar que no es para tanto.

Yo invertí todos mis ahorros en un proyecto de formación. Un proyecto que a mi puede parecerme precioso, pero de cara a la sociedad, lo más importante, es que se trataba de un servicio. Un servicio disponible para cualquier empresa y, además, un proyecto sólido, viable y rentable que comenzaba proporcionando puestos de trabajo.

Pero la administración no ayuda, pone trabas. Y los políticos no legislan para ayudar, lo hacen para controlar.

Los impuestos no pararon de subir y comenzaron a ahogarme. Los precios caían y debía mantenerme en el mercado. Las licencias y permisos se demoraban. Aquello que se conocía como licencia exprés se dilató siete meses. Puede no parecer mucho, pero ¿cómo se alimentan bocas sin ingresos? ¿Cómo se sostienen siete meses pagando gastos de local, luz, empleados e impuestos?




Todo se salvó con noches en vela y horas de llanto. Un llanto que empañaba el momento de la ilusión, el deseo de emprender.

Pero ya habíamos invertido demasiado como para dar marcha atrás.

Todo este tiempo hemos trabajado siguiendo nuestro ideal: ofrecer a nuestros clientes una formación especializada, completamente diseñada a medida del usuario y siguiendo un proceso que está siempre en las mismas manos, para que el cliente sienta quién es su apoyo y su acompañamiento.

La fuente de financiación de nuestros clientes es a través de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo. Siguiendo los procesos de bonificación de la formación continua. Sin duda, siempre me ha parecido una gran idea, financiar la formación de los trabajadores y que un organismo oficial vele por la calidad y la autenticidad de las formaciones.

Pero la capacidad para velar por esa autenticidad es menor que la formación impartida cada año. Los sindicatos comenzaron a entrar por los tejados de los edificios. Algunas empresas privadas se unieron a los asaltos. Personas que estaban en el poder se sintieron tentadas por el dinero que pasaba antes sus manos.

Mientras, el resto de los ciudadanos seguíamos paseando por las aceras, luchando en nuestro día a día e intentando que nuestros proyectos no perdiesen la ilusión que en su día nos hizo darles forma.

La semana pasada cuatro inspectores de la CAM entraron en la empresa de formación de una amiga mía para realizar una inspección sorpresa y paralizaron el trabajo de 30 personas durante una jornada laborar completa.

Esa misma semana se me requirió documentación de 14 acciones formativas diferentes que ya se habían cerrado con un año de antelación.

Inspeccionar para garantizar es correcto y adecuado.

Primera pregunta: Si yo imparto un curso presencial en febrero de 2013, por qué se requiere documentación del mismo en febrero del 2014? Si ustedes querían verificar la impartición, deberían haber hecho acto de presencia durante la misma.

No estoy diciendo que no deba inspeccionarse, lo que estoy sugiriendo es que la Administración, amparada en los robos indebidos y en su incapacidad para frenarlos, paraliza la actuación de las empresas honradas que ya están sufriendo demasiado como para poder estar días enteros sin facturar porque tienen documentación que justificar.

¿Por qué nunca se nos pregunta a los expertos cómo funcionan las cosas de las cuáles sabemos? ¿Por qué se legisla para los ladrones? Y, mucho más importante, ¿por qué creen ustedes que todos los españoles somos iguales?

No evado impuestos. No tengo trabajadores trabajando más horas de las que cotizan. No me gasto el dinero disponible para formación en nada que no corresponda con su uso.

Yo quiero que mi empresa crezca. Quiero dar más empleos. Quiero emprender nuevos proyectos. Quiero trabajar. Quiero vivir en este país.

Lo peor que he experimentado no ha sido la lucha que me ha desgastado física y psicológicamente durante años. Tampoco ha sido el miedo. La mayor de mis desgracias es la sensación actual de que me han robado un sueño.

Mi proyecto es financieramente viable pero económica y administrativamente insostenible.
Nadie me escucha porque a nadie le importamos los verdaderos emprendedores. Todo son palabras que lleva el viento y billetes que se quedan otros.

Ahora temo por el siguiente paso. La FTFE se tiene que agarrar a sus faldas, porque se han desviado muchos fondos indebidamente. Y, en lugar de apoyar a esas PYMES que queremos seguir haciéndolo bien, les miramos por encima del hombro, dudamos de todas sus actuaciones y sacamos un pie por debajo de la mesa para poner zancadillas a diestro y siniestro.

¿Continúo? ¿Me detengo? ¿Tiro la toalla? ¿Emigro?

Éste es un grito de auxilio. Un grito desesperado para que la administración se pare a pensar. Para tocar en el cerebro pensante de algún ente inteligente que aún quede en pie y sepa, de verdad, legislar para incentivar la economía.

Puedo seguir sin vacaciones, trabajando los fines de semana, haciendo jornadas de 18 horas. Y todo, por ver, algún día, una empresa sólida. Mi proyecto funcionando a las mil maravillas. Mi lucha personal, la que hizo que nunca me tambalease…

¿Hay alguien ahí fuera que esté dispuesto a escuchar?


B.R.

lunes, 2 de diciembre de 2013

NO PODRÁN CALLAR MI VOZ

Recuerdo el pasado 11 de marzo de 2004 como el día en que mi corazón se fracturó en pedazos. La mezcla de dolor intenso sumado a mi enorme cariño hacia la ciudad de Madrid, crearon en mí una disyuntiva tremenda. En medio de ese caos de emociones confusas y adversas escribí un mail que puse en circulación por toda la red, con la esperanza de que volviera a mi algún día.

Hoy he recordado aquel momento porque en este post trato de defender la idea que ya apoyé entonces: no podrán callar mi voz…

La Constitución Española, en su artículo 20 reconoce y protege el derecho A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

Sin embargo, me sigo preguntando si, realmente, ésta es una sociedad demócrata, en la que nos movemos como seres libres, con derecho a apoyar nuestras creencias.

En el año 2004 pensé que el terrorismo podía acabar con la vida, pero que la palabra jamás podría ser silenciada.

Años de recorrido han probado que hay personas dispuestas a seguir alzando su voz. Porque hablar es la fortaleza que puede mantener viva los ideales.

Ahora bien, ¿realmente el estado de derecho es una garantía que apoya a mi expresión?

El 29 de noviembre de 2013, un miembro de las NNGG de Madrid escribió el siguiente tweet: “La valla de Ceuta y Melilla debería de estar electrificada y si no con todos los medios posibles para que NADIE la atraviese”.

Esta aparente simpleza fue un buen motivo de colapso de las redes y, seguidamente, de ciertos medios de comunicación.

Desglosando el comentario, me parece oportuno señalar que NO leo por ninguna parte que esa observación haga alusiones xenófobas. Es decir, no me parece, en absoluto, que la sentencia esté diciendo que los inmigrantes ilegales deberían ser electrocutados. Tampoco me parece que el hecho de poner una valla electrificada sea sólo para un lado de la frontera, dando lugar en nuestras mentes retorcidas a la idea de que te electrocutas si vienes, pero no si vas.

Por supuesto, como era de prever, las reacciones no tardaron en llegar:

Público.es: “Un miembro de NNGG pide que la valla de Melilla esté electrificada”

Huffpost.com: “L.M.S., de NNGG, propone electrificar la valla de Melilla”

ElPlural.com: “A un cachorro popular no le basta con las cuchillas y propone electrificar las vallas de Ceuta y Melilla”

Ecodiario.eleconomista.es: “Un miembro de NNGG del PP y amigo de Carromero pide electrifiquen la valla de Melilla”

ElPaís.com: “Un cachorro del PP pide electrificar las vallas de Ceuta y Melilla”

Desde mi humilde opinión e intentando un análisis frío y objetivo tanto de los comentarios como de las noticias, me vienen tres cosas a la cabeza.

La primera es que, me estoy preguntando si no sería mejor quitar, directamente, las vallas fronterizas para no provocar ningún tipo de daño contra la salud e integridad de nadie y, de ahora en adelante, utilizar como técnica disuasoria el razonamiento.

Es más, el diario El Mundo publicó el pasado 18 de junio de 2013 el siguiente titular: “La frontera de Melilla, con valla eléctrica y frenos a prueba de coches kamikaze”, haciendo alusión a las nuevas medidas tomadas por el Ministerio del Interior para mejorar la seguridad en la frontera con Melilla.

La medida de electrificar una valla es cuestión de seguridad nacional. Electrificar una valla no es electrocutar seres humanos. Además, habría que analizar el tema del voltaje porque, al parecer, se habla de baja tensión apoyando la disuasión frente al asesinato.

En segundo lugar, y viendo el cáliz que van tomando los titulares de prensa, la jugada me suena más a una herramienta política que lo que un niño de las NNGG pueda realmente decir… ¿Qué es más importante? ¿Sus palabras o que sea un miembro del PP? ¿Sus palabras o que sea amigo de Carromero?

¿Soy la única persona cansada de que la supuesta libertad de expresión se manipule al antojo periodístico como un arma política arrojadiza?

Y para terminar, lo que considero más crucial de todo, ¿alguien conoce las consecuencias de haber magnificado semejante comentario? ¿Dónde están en las redes, prensa y noticieros las amenazas recibidas por el miembro de las NNGG?

@JAVI1913: “puto nazi de mierda, habría que electrificarte los huevos cabronazo”

@Lisergia; “si te cojo yo cerca de la valla, también ibas a acabar llorando en un arbusto, hijo de puta”

@DeSchammte: “PROPONGO: Le conectamos en la frontera a dos cables de electricidad. El que le agreda se quedará pegado, SEGURIDAD REFORZADA”

Y así un sinfín de notas violentas que han llevado al partido a recomendar a su miembro que no salga de su casa.

¿Debe esconderse? Un ciudadano español que ha realizado un comentario libre y abierto acerca de su postura en materia de seguridad nacional es coartado en su libertad de expresión y en su derecho más importante, el derecho a la vida, porque las razones políticas pesan más que la objetividad de los hechos.

Obviamente ningún diario ni cadena de televisión se ha puesto en contacto con este chico para pedirle que explicara qué quería decir con su ya famoso tweet.

En sus palabras yo no leo odio, ni insultos, ni rechazos. Pero eso poco importa cuando en este país nos encanta el candelero; nos apasiona poder decir que si alguien es de derechas es facha, nazi, asesino.

Y la verdad del asunto es que ya poco importan las creencias e ilusiones porque no podemos pensar en alto, porque la libertad de expresión es un simple papel mojado en una bella carta magna en la que ya muy pocos creen.




¿Encerrado en casa por ser estudiante de Derecho de la UCM? ¿Encerrado en casa por ser miembro de las NNGG? ¿Encerrado en casa por ser amigo de Carromero? ¿O encerrado en casa porque ahí fuera están todos los cobardes que pueden servirse de insultos, amenazas y agresiones por su incapacidad para ayudar a construir una auténtica sociedad civilizada?

Y los que se llaman liberadores de los derechos humanos son los mismos que pueden amenazar con palizas. ¿Sólo los inmigrantes tienen derechos? Pero no hay derechos para las personas que viven a este lado de la valla. Una valla que ya no importa de qué material esté hecha porque lo peor de todo no es la frontera entre un país y otro, es la línea que cruza la mente estrecha de quienes no están dispuestos a aceptar a los que no compartan sus ideas.

Es más fácil increpar que dejar hablar. Es más fácil dejarse llevar por lo que los medios nos quieren mostrar que razonar por nosotros mismos.

Pero a mí no. Hoy, como en aquel 11 de marzo de 2004, lo vuelvo a decir alto: NO PODRÁN CALLAR MI VOZ.


B.R. Madrid, 2 de diciembre de 2013